"Sueños". Con una bicicleta, un balón y un coche de policía, Daniel Guzmán consigue introducir al espectador en la historia y hasta hacer que empaticemos con los personajes sin decirnos siquiera su nombre. Una muestra de que con poco se puede hacer mucho y de que no son necesarios todos los efectos y recursos que utiliza el cine norteamericano para transmitir unos valores y sentimientos que marcaron su infancia.
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